Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Entrevistamos a la Doctora en Bioquímica Alejandra Gutiérrez

por | Feb 11, 2022 | Entrevistas, TRIPLE

Ciencia e Igualdad de género, vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Hoy en día las mujeres siguen encontrando muchos obstáculos a la hora de desenvolverse en el campo de la ciencia. Los resultados obtenidos por el grupo de investigación Internet Interdisciplinary Institute de la Universitat Oberta de Catalunya, afirman que desde muy temprana edad, en torno a los 6 años, las niñas aprenden que no se les dan tan bien las matemáticas como a sus compañeros niños.

La autoestima, la ambición y las expectativas de las niñas son las primeras víctimas de los estereotipos de género. Estos prejuicios y opiniones generalizadas reducen sus aspiraciones, limitando sus opciones profesionales. 

Según un estudio de la UNESCO, en España sólo el 13% de estudiantes de las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son mujeres

En TRIPLE queremos reconocer el papel de las mujeres y las niñas en la ciencia, no sólo como beneficiarias, sino también como agentes de cambio. Creemos necesario eliminar los clichés y sus comportamientos asociados para que la elección del futuro profesional ocurra en plena igualdad de género.

Por eso, con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Ciencia hablamos con Alejandra Gutiérrez, Doctora en Bioquímica licenciada por la Universidad Autónoma de Madrid, madre de un niño y una niña.

Realizó un Máster en Biotecnología Sanitaria en Madrid y comenzó su carrera profesional en Nueva York, donde trabajó en el laboratorio del prestigioso Albert Einstein College of Medicine aprendiendo en materias de inmunidad innata, algo que marcaría el resto de su carrera.


Alejandra Gutiérrez 

¿Cómo empezó tu carrera?

Tras la etapa educativa me fui un año a Nueva York, donde trabajé en un laboratorio, en el Albert Einstein College of Medicine. Allí aprendí lo que es el trabajo de laboratorio, concretamente, en inmunidad innata,  que es a lo que me he dedicado el resto de mi carrera.

Después volví a Madrid y estuve cuatro años en el Hospital Gregorio Marañón, donde realicé mi Tesis Doctoral centrada en el estudio de la inmunología tumoral en el mieloma múltiple, y dos años más en el Centro de Investigaciones Biológicas. Finalmente me otorgaron la Beca Juan de la Cierva Formación. Así acabe en el Centro Nacional de Biotecnología.

¿Qué haces exactamente en el tu laboratorio? 

Junto al resto del equipo del laboratorio estudiamos la respuesta de la inmunidad innata, específicamente de los macrófagos frente a metástasis peritoneales de cáncer colorrectal.

¿Y cómo se financia esta investigación?

En mi caso, a final de 2021, la Asociación Española Contra el Cáncer me otorgó una beca postdoctoral de 4 años, lo que supone un extra de motivación para mí. Se trata de una beca muy importante y complicada de conseguir, a través de la cual financiarán mi investigación durante los próximos años de estudio.

¿Cuándo te diste cuenta que querías ser investigadora?

No recuerdo el momento exacto, pero sé que lo tenía muy claro y seguro. Cuando ya tienes que ir pensando seriamente a qué te vas a querer dedicar yo sabía que quería estudiar biología. Lo tuve claro desde los 14 o 15 años. Nunca me planté en otra cosa.

«Me hubiera encantado decir que (me inspiró) una gran científica o bióloga de la que aprendí en el colegio, pero no fue el caso. Supongo que tampoco ayudó la escasez de referentes femeninos en el temario escolar.»

¿Qué o quién te inspiró a convertirte en científica?

Me hubiera encantado decir que fue una gran científica o bióloga de la que aprendí en el colegio, pero no fue el caso. Supongo que tampoco ayudó la escasez de referentes femeninos en el temario escolar. Algo que debería haber cambiado ya… Lamentablemente tampoco tuve profesores que me contagiaran su pasión por la ciencia… Así que creo que la ciencia me cautivó por sí sola.

¿Y ahora, quiénes son tus referentes? 

A día de hoy tengo un referente muy cercano que me ha inspirado desde el momento en el que la conocí, se llama Paloma Sánchez-Mateos, y fue mi directora de tesis. Ya podría decir que es mi amiga y consejera. Ella es inmunóloga, médico, profesora de la Universidad Complutense e Investigadora, además de madre de 3 hijos y una gran persona. Creo que es una de las personas más inteligentes y capaces que he conocido.

Hay otra gran investigadora que sigo de cerca que se llama Miriam Merad, directora del Precission Immunology Institute en el Mont Sinai School of Medicine de Nueva York, con una gran contribución al desarrollo de nuevas terapias dirigidas al sistema inmune como terapia en cáncer.

¿Encontraste algún freno en la etapa de estudiante para llegar a ser lo que eres?

No recuerdo obstáculos en aquella época, pero realmente creo que la suerte que tuve fue tener la familia que tengo, que siempre me han considerado exactamente igual que a mis dos hermanos, y me motivaron para hacer lo que yo quería y dedicarme a lo que más me gustara. Es algo que agradezco enormemente a mis padres porque me han enseñado que yo podía hacer lo que me propusiera. 

«A las niñas que quieran ser científicas les diría que eviten compararse con el resto y que crean en sí mismas. No pasa nada si no son las primeras de la clase o de la promoción. Parece que por ser mujeres tenemos que demostrar el doble, y es importante que se dediquen a lo que ellas quieran.»

¿Y qué frenos has encontrado en tu carrera profesional?

Durante mi carrera profesional sí me he encontrado por desgracia algún obstáculo, difícil de superar y que logró desmotivarme como para plantearme abandonar la investigación. ¡Por suerte lo superé!

¿Qué ocurrió exactamente?

Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo, la persona para la que trabajaba no lo recibió bien. Sin entrar en mucho más detalle… me recriminó haberme quedado embarazada, «ahora que me había contratado» y yo respondía de «esa forma».  Me dijo que debía haber esperado a no tener trabajo o pedirle permiso. Me acusó de quedarme embarazada para no trabajar básicamente. Como si fuera de su propiedad… 

Esto es un claro ejemplo de que a día de hoy seguimos sin ser libres, como si tuviéramos que pertenecer a alguien… ya sea a tu pareja, a tu jefe o jefa, ya que siguen existiendo personas que se creen con derecho para decidir sobre tu cuerpo o tu vida.

¿Qué le dirías a tu yo de la infancia, o a otras niñas que ahora se cuestionen su futuro en el mundo de la Ciencia?

Yo me diría que confiase más en mí misma. A ellas, las intentaría dotar, sin duda, de la seguridad que yo no tuve durante mucho tiempo. Les pediría que evitaran compararse con el resto y que crean en sí mismas. No pasa nada si no son las primeras de la clase o de la promoción. Parece que por ser mujeres tenemos que demostrar el doble, y es importante que hagan lo que a ellas les gusta. Que se dediquen a lo que ellas quieran, sin pensar en lo que se espera de ellas.

En España aún tenemos mucho trabajo por delante en materia de Igualdad de género. Hoy, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, os animamos a apoyar iniciativas como No More Matildas11 de Febrero, que ayudan a visibilizar el trabajo de nuestras científicas, ofreciendo referentes femeninos con los que las niñas puedan sentirse identificadas y sacar todo su potencial. 

 

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