«Para mí, el mayor reto a la hora de emprender ha sido la confianza» Natalia Ruiz, mujer y emprendedora

por | Mar 21, 2022 | TRIPLE

Este mes de marzo hemos lanzado la Beca 8M Emprendedora Social para fomentar el emprendimiento social femenino. Y aprovechamos para entrevistar a algunas de las emprendedoras e intraemprendedoras que forman parte de nuestra comunidad.  

Hoy es el turno de Natalia Ruiz, arquitecta y cofundadora de ARC, estudio de arquitectura y asesoría inmobiliaria.

Cuéntanos un poco sobre tí… ¿Quién es Natalia Ruiz?

Nací en la Ciudad de México y tengo 29 años. Estudié arquitectura en la Universidad Iberoamericana y un Máster en Arquitectura, medio ambiente y energía en Barcelona. Soy una mujer muy organizada, creativa y perfeccionista, una combinación que me viene perfecta para la arquitectura. 

…Y sobre tu proyecto, ARC ¿Qué, cuándo y cómo surge? 

Yo creo que este proyecto empieza a surgir desde la primera reforma que llevé a cabo en Barcelona, hace ya cuatro años. El jefe de una amiga había comprado un piso, quería reformar algunas cosas, y me encargó a mí el proyecto. Mientras trabajaba me di cuenta de que lo más difícil es gestionar todos los trámites a distancia, puesto que él no vivía en Barcelona. Y encontré ahí un nicho de mercado muy interesante, un mercado desatendido. Había muchas personas que compran, reforman o venden sus propiedades desde el extranjero y no existía un servicio que concentrara todos los requerimientos en único punto de contacto. Y así surge ARC.

¿Qué te motivó e inspiró para emprender? 

Una de las razones por las que surgió ARC es por encontrarnos en un punto decisivo en nuestras carreras, podríamos decir que fue un cúmulo de casualidades. Estábamos en medio de una pandemia y, por un momento, no sabíamos cuál sería el siguiente paso. Yo había terminado mi máster en arquitectura, medio ambiente y energía, y mi marido un MBA. Y claro, en marzo-abril 2020 todo se frenó en seco. 

Ahí empezaron las conversaciones entre mi marido, su primo y yo. Nos planteamos qué podíamos hacer o cómo podríamos estructurar un negocio y, sobre todo, cuáles son los valores agregados que podíamos aportar. 

Al principio, no tenía muy claro a dónde íbamos a llegar con todo esto. Pero ver a todos tan entusiasmados y seguros de lo que estábamos empezando a crear me motivó a seguir investigando, organizando, hablando con gente… Creo que mi mayor motivación para emprender fueron ellos: mi marido y su primo, que me hicieron creer posible lo que yo veía imposible.

Un aprendizaje muy grande que me llevo de todo este maravilloso proceso es cómo te encuentras con gente increíble cuando pides ayuda, que te aporta más de lo esperado.

¿Qué pasos tuviste que dar para poner tu proyecto en marcha? ¿Tuviste alguna ayuda a la hora de empezar? ¿de quién?

Los primeros pasos fueron mucha investigación sobre el sector al que nos queríamos meter. Hablamos con mucha gente y pedimos ayuda a personas expertas en diferentes sectores. Quería entender cómo funcionaba todo el proceso, de principio a fin. Al principio era un poco abrumadora la cantidad de información que tenía que dominar para llegar a transmitir a un futuro cliente ese conocimiento y esa confianza en la materia. Así que ayuda, recibí mucha y por todas partes; familia, amigos, conocidos de nuestros amigos. Un aprendizaje muy grande que me llevo de todo este maravilloso proceso es cómo te encuentras con gente increíble cuando pides ayuda, que te aporta más de lo esperado.

¿Por qué es importante el emprendimiento social y cómo genera ARC beneficio en la esfera social o medioambiental?

Creo que le da un objetivo y un sentido más grande a la empresa. Una de las cosas que queremos lograr es poder generar trabajo a otras personas, ayudar a otros a desarrollarse. Queremos enseñar, compartir, crear un ambiente de trabajo sano y motivador. Aunque somos muy pequeños todavía, creo que podemos crear un impacto positivo a nuestro alrededor. 

En cuanto a lo medioambiental, estamos buscando enfocar nuestros proyectos a viviendas que sean más eficientes energéticamente, intentando convencer al cliente de la importancia y el beneficio a largo plazo que estas decisiones en el proyecto pueden tener en su vida.

Algo que hemos hablado desde el principio y que todavía no hemos puesto en práctica es aportar algún porcentaje de las utilidades a una actividad que podamos hacer todos los involucrados; como donar árboles y ser voluntarios para plantarlos, limpiar ríos, playas o cualquier otra actividad con impacto positivo.  

¿Cuál ha sido la manera más efectiva para dar a conocer tu negocio y atraer clientes?

Yo creo que la confianza y el boca a boca. En el negocio en el que estamos, creo que es lo más importante: transmitir confianza al cliente porque, al estar lejos, todo recae en nosotros.

 Desde que era pequeña he tenido poco contacto con mujeres emprendedoras, tan poco que cuando pensaba en una startup, inconscientemente, me imaginaba a un hombre al frente de ella.

¿A qué retos te has enfrentado y cómo los has superado? ¿Cuáles han sido las barreras que has encontrado?

El mayor reto ha sido precisamente esa confianza en una misma de que todo va a salir adelante y de que eres capaz de hacerlo. Otro de los retos más complicados es el tiempo, poder separar el trabajo y tu vida. Al principio era muy difícil dejar de trabajar hasta los fines de semana, porque tienes tantas cosas que hacer y responsabilidades nuevas que puede ser bastante complicado encontrar el balance. 

¿Cómo imaginas ARC en unos 5 años?

Uff, primero hay que superar el segundo año (risas). Me imagino siendo un equipo más unido con mayor fuerza y experiencia en lo que hacemos. Me encantaría poder aplicar más estrategias medioambientales en nuestros proyectos. Poder medir o evaluar el impacto de una reforma antes y después de estas estrategias y el impacto positivo en el confort de las personas, así como el ahorro energético. 

¿Tienes algún truco que te ayude a mantener un equilibrio entre tu vida personal y profesional?

Tener mi oficina en TRIPLE 😊 fue un antes y después. Está bien poder trabajar desde casa pero supongo que cuando estás emprendiendo es mucho más difícil lograr ese equilibrio y poder desconectar.  

¿Qué consejo darías a otras mujeres emprendedoras?

Creo que se tiene que romper la barrera de género en este sector y no solamente de la sociedad hacia las mujeres sino al revés también. Desde que era pequeña, desde mi perspectiva he tenido tan poco contacto con mujeres emprendedoras que, cuando pensaba en una startup, inconscientemente me imaginaba a un hombre al frente de ella. Creo que el mejor consejo es que creas en ti, uses el miedo a tu favor y seas consciente del valor que puedas aportar a los demás. 

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